15 de Julio/8
15
de Julio/8
Salí
de preso, luego de firmar un cuaderno y unas hojas que ni leí. Ya no era
necesario. Era en lo posible regresar a Panajachel por nuestras cosas. Aunque
aún con ese problema empezamos de nuevo a decir poesía camino a Santa Catarina
Palopó, pero ahora ya no solo los policías de turismo, sino que hasta los de la
Municipalidad nos cortaron el paso.
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Pareciera
ser –le dije a Ana –que estos muchachos no aprenden nada.
Así
que recurrimos a nuestro amigo Giovanni Pinzón que sin demora, y luego de unas
cervezas, nos regaló lo suficiente para el pasaje de regreso. Le dimos un puño
de poemas que se repartieron en un santiamén entre los clientes de Pana Rock.
El
Chinon y Salaylama, ya habían demostrado su alianza fraterna, fueron ellos
junto con Alexandra, los que hicieron una coperacha para la causa. Pero nunca
me hubiera imaginado lo buenos cuates que eran porque, no solo me podaron Capulinita, sino que sobre todo el
Chino, parecía más chingón e indiferente, que hasta me decía que yo era buena onda, pero que, por favor, ya no siguiera escribiendo. Pero así fue, la vida es un arcano, le
mandaron ese billete a Ana, y aquella lo recibió por medio del Guillermo (un
artesano). Luego me contó que lo hicieron comer al chilazo, al tal secretario, para que hiciera el recibo a tiempo.
Vi
la final del Mundial en el restaurante Isa, con respectivos vasos de cerveza y
papas fritas. Les iba a les bleus pero
no quería que ganaran. Decía yo que no me iba a creer la Copa del Mundo si
perdía Croacia. Pero fue en el estadio olímpico Luzhniki, donde anotaron cuatro
goles, y el gallo brilló con luz y fe. Vencieron al fin con sus cuatro goles
contra, la muy bien plantada y encantada Croacia.
Recordé que
allí había empezado toda la locura de irnos a San Pedro la laguna, con el
Sancho riendose y hablandome de sus problemas y el Elvis haciendo planes para
la guitarra, y también hablandome del Escorpión Petenero que les hacía a sus affaires.
Y allí
estaba ahora con los amigos y Ana, que me rogaba que no contara nada de mi
arresto de cuatro días y tres noches.
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¿Entonces
cómo les fue en su viaje? –nos preguntó Priscila al otro lado de la barra.
-
Luego
le cuento, solo voy a escuchar los comentarios y a imaginarme la fiesta que
debe estar empezando desde los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo –le
respondí con el vaso en la mano.
Pero
era una broma, en realidad le iba a regalar mi libro tres meses después.
Lester Oliveros Ramírez
Martes
14 de Agosto, 2018
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